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Un antes y un después de Riki

El nuevo disco de Riki Musso tiene canciones más accesibles, amigables, "radio friendly", porque conoce esos códigos y sabe subvertirlos para hacer lo que le gusta. Por Jorge Balmelli

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Capaz que estoy un poco emocionado de más, pero si me apuran con una de esas definiciones cortitas y facilongas, diría que Formidable, el disco nuevo de Riki Musso, es un antes y un después en su carrera, y en este año en materia de música uruguaya. 

En el correr de los días, a medida que vayan cayendo los comentarios, las entrevistas, las notas y las reseñas, vamos a ahondar sobre algo de lo que hemos hablado hasta el hartazgo: cómo cambió El Cuarteto De Nos, la etapa de Juan Campodónico como productor, la internacionalización y la pérdida de la identidad original de la banda, y, por supuesto, la salida de Riki Musso. 

Voy a intentar hacerla corta. El Cuarteto de Nos fue una banda que marcó la adolescencia y la juventud de muchos de nosotros, nos acercó a la música, al rock, a los toques, y lo mejor de todo es que tenía mucha joda y no tenía pretensiones. Crearon un mundo poblado de personajes bizarros y aberrantes, tan grotescos como a veces éramos (o nos sentíamos, si somos generosos) nosotros mismos. 



Tengo mil anécdotas para contar, como que la primera vez que vi a alguien con una guitarra en el liceo estaba tocando Mamá, El Bajista Me Está Pegando, o que en esa época me hacía el coso porque era feo pero inteligente y me cantaban Me Amo para avisarme que era un nabo, o aquella vez que nos animamos a ir por primera vez a verlos en vivo. Pero no da para contarlas. 

Lo cierto es que El Cuarteto de Nos que nosotros conocíamos y queríamos cambió, salieron, tuvieron éxito, y nos rompieron el corazón. Algunos lo superaron, otros quedaron resentidos. Y en el medio, como la custodia de un adolescente ya muy crecido para controlar y demasiado extraño para que alguien se la jugara, El Cuarteto cambiado y nosotros los incambiados perdimos a Riki. Porque, no confundamos los tantos: ni Farmacia (1995), su primer casete, ni Servo (2006), su primer disco, era El Cuarteto: eso era Riki Musso, y no era alguien con quien todos los fans de la banda quisieran quedarse solos. 

Podemos nostalgiar y hacer muchas reflexiones. La más obvia es que nos sentimos dueños no solo de la creación, sino de los artistas. Y eso a veces les hace daño a ellos, porque no los dejamos crecer y experimentar, y a nosotros, porque nos anclamos a lo conocido, lo favorito y lo pasado. Otra menos obvia es que cuando un artista se va o una banda se separa, nos apuramos a defenestrar a los que curran con los fans, pero no solemos aplaudir a los que no son complacientes con sus seguidores y hacen algo distinto y original.  



Formidable va a hacer aplaudir hasta a los más ingratos. Es audaz, auténtico y atronador. Criminal, la canción que abre el álbum, dice así: "Yo no cambio, no me gusta cambiar. Me desarmo y no me vuelvo a inventar. ¿Quién destruye a quién ahora?". Entonces irrumpe uno de los estribillos más estridentes y potentes del disco, dándole una inyección de rock a la que podría haber sido una canción más folclórica, a lo Ya Te Vas A Mejorar. Un solo oscuro termina con la voz de Musso deformada tenebrosamente hacia lo tecnológico. 

La pregunta surge inmediatamente. ¿Estoy escuchando un disco de Riki Musso rockero? Antes de poder contestar, la canción termina abruptamente y abre paso inmediatamente a Nuestro Aporte, una canción alegremente popera que habla de quienes luchan "contra el monopolio de la naturaleza imperfecta"."Logramos el mejoramiento de todos los errores supremos. Llevamos el perfeccionamiento de la naturaleza al extremo". La guitarra eléctrica bien controlada, aún en su sonido salvaje. 

Con este disco, Riki demuestra que conoce muy bien la estructura de la canción pop-rock. La fórmula del hit. La Flor De La Sandía (Frutas En El Aire), por ejemplo, podría ser el éxito para escuchar en esos programas de radio bum para arriba, de los que suenen en el ómnibus y ponen contenta a la gente. 

El beat electrónico de La Antorcha Humana, acompañado de la guitarra por momentos, va a animar a algún que otro programador a poner en el aire esta canción sobre una pobre diabla haciendo combustión espontánea. "La irrisoria estadística punto uno en un millón es un montón si justo te toca a vos", explica Riki. 



Leonardo Baroncini (Los Estómagos, Los Tontos, y el primer disco de El Cuarteto de Nos; más recientemente Los Kafkarudos) está a cargo de la batería del disco, y en canciones como Sánchez, Gurú Del Overlock y 6 Días De Asueto es quien mantiene el cable a tierra mientras Riki empieza a volar. 

Formidable es un disco con una excelente producción y sin haber abandonado la bizarrez que caracteriza a Riki Musso: ya sea en la experimentación tecnológica, en las historias de vida o su particular sensibilidad para el sonido. Es un álbum al que le caben canciones más accesibles, más amigables, más radio friendly y todos esos términos que los críticos y los músicos por lo general detestan, porque Riki conoce muy bien esos códigos y es capaz de subvertirlos para hacer lo que le gusta. 

Por todas esas cosas, y no solo porque volvió a despertar en mí la imaginación y la sorpresa de aquel adolescente que escuchaba El Cuarteto de Nos, es que este es un antes y un después. 

Jorge Balmelli @JorgeBalmelli
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