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Entrevista a Peter Hook

Conversamos con el antiguo bajista de Joy Division y ex integrante de New Order, que llega con su proyecto solista a Uruguay. Por Jorge Balmelli

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Hook comenzó su carrera como bajista de Joy Division, banda insigne del post punk que terminó con el suicidio de su líder, Ian Curtis. El bajista y los otros ex Joy Division integraron New Order, conjunto que cosechó éxito comercial y crítico hasta que el desgaste y las peleas llevaron a la separación de la banda en el 2006. New Order volvió en el 2011 sin Hook. Él no les concede ni el nombre, negándose a llamarles New Order y asegurando que no son fieles a la historia y legado de ambos conjuntos.
 
Peter Hook & The Light se presenta el próximo martes 28 de octubre en La Trastienda. Aprovechamos para conversar con Hook, que nos contó cómo comenzó Joy Division, qué pasó con New Order, y cómo es el espectáculo que hará en Uruguay.



Arranquemos cuando empezaste a tocar. En el rock de los sesentas y setentas había una idea de hacer algo diferente. John Lennon quería cambiar el mundo, Johnny Rotten quería abrirle el orto al rock and roll. ¿Qué querías hacer vos cuando empezaste?

¡Nosotros también queríamos cambiar el mundo! Y creo que lo logramos tres veces. Primero, con Joy Division y el sonido post punk, después con New Order y la dance revolution, y finalmente con The Haçienda, el club con el que cambiamos la escena nocturna. 

Cuando empezamos éramos punk: queríamos ser ruidosos y temerarios como los Sex Pistols. Después maduramos y simplemente empezamos a querer hacer la mejor música posible. 

Joy Division nació en un toque de los Sex Pistols. ¿Qué era tan especial de los Pistols?

Los Sex Pistols tocaron en Manchester en julio de 1976 y nosotros fuimos al recital. Cuando nos fuimos habíamos decidido formar una banda. Lo que tenía de especial era que en esa época ellos estaban haciendo algo que nadie había hecho antes: era emocionante, era volátil, era impredecible… nadie sabía qué era lo próximo que harían los Pistols. 

¿Estás de acuerdo con Johnny Rotten, que dijo que los Sex Pistols eran demasiado peligrosos para ser imitados y vendidos por los medios masivos?

Creo que sí. Es difícil volverte mainstream cuando eres punk, cuando estás insultando todo el tiempo. Los Sex Pistols tenían un aire impredecible que hacía difícil que los medios los alcanzaran. En aquel entonces yo los respetaba mucho por hacer algo distinto y no conformarse con el mainstream, y hoy los respeto también. De hecho, toqué con Glen Matlock en agosto, él es uno de mis héroes, y hace poco recibí una copia autografiada del nuevo libro de Johnny Rotten, lo que fue una gran sorpresa. Seguramente lo esté leyendo en el avión hacia Uruguay. 

Heart and Soul es una de mis canciones favoritas de Joy Division. ¿Cómo la compusieron? ¿Cómo fueron las primeras veces que la tocaron?

Heart and Soul es una gran canción. Me encanta tocarla. Fue una de las primeras veces que empezamos a usar más teclados y sonidos electrónicos, por eso suena distinto a las demás canciones. Es de nuestro segundo álbum, Closer, ese fue el álbum en el que empezamos a abrazar las nuevas tecnologías: canciones como Isolation y Decades tienen ese tipo de sonido. 

Primero escribimos la línea de teclado, que atraviesa toda la canción, y entonces yo añadí una línea de bajo, sutil, no quería pasarle por arriba al teclado. Ian escribió una letra fantástica para ese tema y me encanta cómo la guitarra entra y sale después del coro. Es genial para tocar en vivo. 

Alguna gente todavía ve a Ian Curtis como una especie de arquetipo, a lo Baudelaire, un poeta maldito. Conflictivo, profundo, triste. Sin embargo, en tu libro Unknown Pleasures: Inside Joy Division,  escribiste que él “también era un chico en una banda”. ¿Qué significa eso?

Hay muchos mitos y malentendidos sobre Ian. Quería mostrar su lado real, rectificar cosas que he leído sobre él y que no me parecen ciertas. Ian era, sin lugar a dudas, un músico fantástico, un escritor fantástico. Pero también era un tipo al que le gustaba divertirse y que le apasionaba lo que hacía. Yo quería mostrar que Ian, esencialmente, era como el resto de nosotros, porque siento que el mito que se construyó a su alrededor es engañoso. Él era un gran músico y también un gran amigo. 

Todo el mundo te pregunta si New Order va a volver a juntarse, y siempre respondés que, dado cómo terminaron las cosas, no te parece posible. ¿Cuál fue el punto de no retorno?

La verdad es que no creo que sea posible. Es una lástima cómo terminó todo porque logramos cosas muy buenas juntos, pero se dijeron muchas cosas que nos impiden volver a juntarnos. Supuestamente ellos se “reformaron”, pero todo el mundo sabe que no son New Order y nunca lo serán. 

El punto de no retorno pudo haber pasado en muchos momentos… Yo no era nada feliz como miembro de New Order, especialmente hacia el final. Ahora que lo pienso, es algo gracioso, el comportamiento horrible de Bernard (Sumner, fundador y guitarrista de Joy Division y New Order) comenzó a darse fuera del escenario en nuestra última gira sudamericana. Antes era solo arriba del escenario. Su comportamiento hacia nuestro equipo y nuestros fans era tan horrible que yo ya sabía que se había terminado todo.  



El año pasado New Order tocó en Uruguay. Ahora, vos vas a tocar acá y los uruguayos van a ver otra cara de la historia de New Order y Joy Division. ¿Cuáles son las diferencias entre ambos shows? 

Sí, sabía que “New Order” fue a Uruguay el año pasado, así que ahora vamos nosotros a mostrarles cómo se debe tocar nuestra música. 

Cuando ves lo que tocan ellos y lo que tocamos nosotros hay una gran diferencia. Para mí, lo que ellos hacen es perezoso: no cambian el setlist desde hace 15 años, desde que yo estaba en la banda. Tocan los mismos greatest hits todas las noches y se niegan a tocar lo que a mí me parece lo mejor de nuestro material. 

Creo que es una vergüenza, va en contra de todo lo que New Order representaba. Lo que nosotros hacemos es muy distinto: tocamos álbumes enteros, para mí eso es mucho más interesante porque te permite presentar temas que no son los más populares pero que la gente quiere escuchar. Y también nos permite tocar canciones que fueron ignoradas por muchos años. 

Nosotros tocamos el doble de tiempo que “New Order”: nuestros shows duran cerca de tres horas y hacemos más o menos treinta canciones cada noche. También estoy muy feliz de ofrecer un show que además cobra una entrada mucho más razonable. La banda que viene conmigo es fantástica: me dejaron ensayar 120 canciones que vamos tocando a lo largo de nuestra gira.  

Jorge Balmelli @JorgeBalmelli

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